Patrimonio

Las Eras y el Molino de la Central

Una parte importante del ciclo del cereal tenía lugar en las eras, superficies de suelo duro situadas en lugares algo elevados y bien ventilados, donde se procedía a la trilla y el aventado del grano. Eran propiedad de varias familias que se repartían los días de la semana para trillar. El suelo de estas eras se preparaba con arcilla y agua, se pateaba con las caballerías para mezclarlo y compactarlo y posteriormente se tableteaba con pisones o con tablas arrastradas por los machos.

De un año a otro, el suelo de la era se tapaba con el “tamo”, una paja muy fina inadecuada para los animales. Encima se ponían pajas largas y “vencejos” hechos con paja de centeno y se ponían piedras encima para que no se los llevara el viento.

Una vez separados, la paja se guardaba en los pajares por las puertas que daba a la era y se tapiaban hasta el año siguiente. El grano se almacenaba en casa y se llevaba a moler al Molino del Tío Juna Miguel o al Molino de la Central, visible desde el mirador, que funcionó como central eléctrica hasta mediados del siglo XX.

Corrales y pajares (Losilla)

La Serranía ha sido tradicionalmente una comarca ganadera debido a la abundancia de montes y tierras de pasto de propiedad real o vecinal. Desde la Edad Media se tiene constancia de la importancia de la cría del ganado ovino, centrada en la explotación de la lana, que fue objeto de comercio hasta la primera mitad del siglo XIX.

Es también tierra de acogida de rebaños trashumantes procedentes de Aragón y Castilla, que entraban en tierras serranas por la Cañada Real de Aragón, junto a Losilla, lo que ha propiciado la abundancia de corrales dispersos por el territorio.

La proximidad de corrales y pajares es un testimonio de la complementariedad de la agricultura cerealística y la ganadería ovina dentro los límites del término. Los cultivos se beneficiaban del abono natural aportado por el pastoreo en campos de barbecho y de la fuerza de tiro de los animales de labor, a cambio del forrajeo.

Iglesia de San José (Losilla)

Este templo de formas sencillas preside el pueblo de Losilla formando el núcleo religioso de la población. Se encuentra emplazada en la plaza de la aldea. Su estilo es difícil de determinar, ya que se habla de gótico-mudéjar en su estructura original y su fábrica, mientras que su aspecto exterior es de carácter neoclásico. En el centro del dintel de la entrada se puede leer una inscripción con el año 1851, aunque con toda seguridad el origen del edificio es muy anterior, aunque no con el aspecto que presenta hoy en día.

La planta del edificio es rectangular, de unos 170 metros cuadrados. A los laterales, y formando un crucero latino, hay dos capillas que están resueltas en bóveda de arista. A principios del siglo XX, en el año 1924, se terminó la torre campanario de forma cuadrada, en la que las campanas ordenaban el tiempo con los toques de oración y el Ángelus y alertaban a la población en caso de incendio. Junto a la iglesia, en el jardín, estaba el antiguo cementerio, que se trasladó a las afueras de la población tras una epidemia que tuvo lugar a principios del siglo XX.

Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles

Edificio del siglo XVI construido sobre otro edificio de anterior fecha, por lo que presenta partes pertenecientes a diversos estilos. Se trata de un templo de nave única, construido con fábrica gótica y con capillas adosadas entre los contrafuertes.

En el exterior el edificio presenta dos portadas, una de estilo renacentista, con semicolumnas jónicas y un remate en forma de templete tripartito, y una románica, perteneciente a la parte del edificio más antigua, de decoración más sobria. Además, destaca el campanario de 30 metros de altura aproximadamente, que está formado por dos cuerpos, uno de obra de mampostería y otro de sillería labrada en la parte superior, que alberga ocho vanos de medio punto que contienen las campanas que llaman a la oración, dan la hora, y antiguamente también servían para dar el aviso en caso de incendio o de guerra.

En su interior, la iglesia presenta una rica decoración de esgrafiados en tonos grises y blancos distribuidos por las bóvedas y las paredes de la iglesia. Estos esgrafiados presentan decoraciones vegetales, angelotes, animales fantásticos, ángeles músicos y, además, elementos simbólicos que hacen referencia a tradiciones religiosas populares o a elementos de la cultura local, como los dos Olmos que se encuentran pintados en el coro de la iglesia, que muestran como ya desde hace siglos existía la tradición de tener un olmo en el centro de la plaza del pueblo.

En la iglesia podemos encontrar además las imágenes de diversos Santos, como las pinturas situadas a los lados del altar que representan a Santa Bárbara y Santa Catalina, las esculturas de Santos como la de Nuestra Señora de los Ángeles o Jesucristo yaciente y también una interesante cruz gótica plateada del siglo X.

Calle Cortijo

Esta calle, situada cercana a la oficina de turismo y sede del Ecomuseo, es una de las calles más bellas y pintorescas del pueblo. En esta calle se encuentran unos arcos coronados de rosas que se llenan de color al llegar la primavera. Además durante la semana de fiestas, los vecinos decoran la calle con gran entusiasmo, cada año con una temática distinta, y todos los habitantes del pueblo se pasan a ver cómo queda la decoración de la calle.

Santuario de Santa Catalina

El santuario de Santa Catalina se encuentra a 5 km de la población, ubicado a 1.100 metros de altura, en la muela de Santa Catalina. Hasta allí podemos llegar en coche o bien eligiendo una preciosa ruta a pie o en bicicleta. En este lugar nos encontramos con un paraje dominado por un conjunto formado por dos edificaciones, la Ermita de Santa Catalina y la Hospedería, además de una fuente de aguas manantiales que nacen en la propia montaña. Junto a esto se encuentra la explanada, con un paellero y con mesas y bancos donde podemos disfrutar de una agradable comida a la sombra de los árboles, mientras los niños y niñas se divierten en el parque que se encuentra en la explanada.

Todos los años se celebran en este santuario romerías en honor a San Marcos (el 25 de abril) y a Santa Catalina (el 25 de noviembre). En estas romerías los habitantes del pueblo sacan en procesión las imágenes de los santos, acompañados por la banda de música. Este acto es herencia de la tradición antigua, cuando los habitantes de los pueblos recorrían las calles con las imágenes de los santos, para pedirles que cesara la sequía y hubiera buenas cosechas.

LA ERMITA DE SANTA CATALINA

Aunque no se tiene constancia exacta de su construcción, esta probablemente data del siglo XVII. El emplazamiento de este lugar de culto viene determinado por la creencia popular, que cuenta que un joven pastor llamado Marcos, mientras apacentaba el ganado encontró la pequeña imagen de la Virgen Catalina, junto a la fuente natural envuelta entre pinos y romeros. Tras varios intentos de llevarse la imagen a su casa en Santa Cruz y que ésta regresara al día siguiente al mismo lugar, el pastor contó el suceso al párroco y los habitantes del pueblo, quienes la erigieron como patrona y le construyeron un santuario en el lugar donde la Santa quería reposar.

El santuario erigido por los habitantes puede ser visitado actualmente, para ver la pequeña imagen de la patrona. Se trata de una ermita de nave única cubierto con bóveda de cañón segmentada a través de arcos fajones, y con una cúpula previa al altar que contiene unas pinturas al fresco con alegorías referentes a la virgen y mártir Catalina.

En el lado derecho del altar se encuentra una capilla donde se emplazan los exvotos, figuras de cera que los habitantes de Aras ofrecían a la virgen como muestra de devoción. Además destacan elementos decorativos en esgrafiado, de manera similar a los que se pueden observar en la Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles que se encuentra en el pueblo de Aras. En el exterior, una puerta con una escultura de la Virgen nos da paso al edificio, mientras que en el tejado podemos observar una espadaña, elemento típico de la arquitectura religiosa popular que cobija la campana con la que se llama a misa y a la oración.

LA HOSPEDERÍA

Junto a la ermita se encuentra el edificio de la Hospedería, que data del año 1728. El edificio consta de tres pisos, con una entrada flanqueada por un atrio o porche de arcos de piedra labrada, en la segunda planta, que alberga un amplio comedor, un pasillo y las habitaciones, se encuentra una balconada de madera torneada. En el tercer piso se encuentra la cambra, con una galería de arcos que dan al exterior.

LA CASA DEL ERMITAÑO

Esta casa, en la que en ocasiones se hospedan los ermitaños que deciden descansar en la ermita de la Santa, estuvo habitada hace algunos años por una familia formada por Félix y Margarita. Esta última era la santera que ejercía de curandera en el pueblo, con hierbas del monte, oraciones de su “librico” y ciencia propia.

LA FUENTE DE SANTA CATALINA

Esta fuente de aguas manantiales se encuentra emplazada junto a la casa del ermitaño y sus aguas son muy apreciadas por la gente de la zona por su carácter natural y saludable. Cuenta la tradición que junto a esta fuente se encontró la imagen de la Virgen Catalina, por lo que los habitantes del pueblo construyeron un pequeño monumento con la imagen de la santa, por el que desde entonces brotaron los chorros de agua.

Acceso en coche o en bicicleta

Para acceder mediante el coche debemos seguir desde Aras de los Olmos la CV355 en dirección Losilla, a unos 5 kilómetros, y antes de llegar a Losilla, tomaremos el desvío hacia la Ermita de Santa Catalina, el cual se encuentra a la derecha de la carretera. Tras unos minutos llegaremos  al Santuario y, si lo deseamos, podemos continuar el camino hasta llegar a la cima de la montaña, donde se encuentran dos observatorios astronómicos, un parque eólico y un mirador con excelentes vistas del terreno.

Si por el contrario queremos disfrutar de un agradable paseo en bicicleta, para relajarnos después bajo los árboles del Santuario o realizar un agradable pic-nic en el entorno natural, es recomendable seguir la misma ruta que con el coche, ya que se trata de una carretera no muy pronunciada y con poca afluencia de tráfico.

Acceso a pie

Si nuestra opción es realizar una ruta a pie, disfrutando de las ventajas y beneficios del senderismo, podremos coger la senda PVR130, con la que disfrutaremos de un precioso entorno natural hasta llegar, tras 1 hora de camino aproximadamente, a la Ermita de Santa Catalina

Callejón de la Dula

Antiguamente era una calle a las afueras del pueblo, cercana a las eras y pajares. En ella se guardaba el ganado de pequeños propietarios, donde el dulero, vecino del pueblo, se hacía cargo de los animales desde donde todas las mañanas salía en busca de pastos. Era una fórmula de organización comunal, que entronca con los lavaderos y con el horno.

Plaza del Olmo

La plaza del Olmo es el principal punto del pueblo de Aras. En ella se encuentra emplazado el Olmo, autentico símbolo de la villa y árbol al que las gentes del pueblo profesan un gran cariño. Este árbol se encuentra sobre unas gradas de forma heptagonal en las que los habitantes del pueblo se sientan a hablar, beber un café o un refresco o tomar la fresca. Antiguamente estas gradas eran también escenario de bailes populares y de enamoramientos entre los habitantes del lugar.

El olmo que observamos actualmente es bastante joven, y sustituye a su anterior compañero, que acompaño la historia del pueblo durante más de 300 años, hasta que murió a causa de la grafiosis. Además del Olmo en la plaza podemos encontrar varios escudos del siglo XVI y XVII.

Otro de los puntos de interés de la plaza es que es escenario de actos festivos y del popular mercadillo, que se hace una vez a la semana.

Casa Abadía

La casa Abadía era el lugar donde vivía el cura. Esta casa era famosa por la decoración interna, ya que tenía unos preciosos techos pintados y los suelos decorados con cerámica y mosaicos. Desgraciadamente esta casa fue derruida, y actualmente solo se conserva la puerta adintelada, con el escudo papal, y la Casa de Caminantes, pequeña parte del edificio que se utilizaba para hospedar a los ermitaños que llegaban al pueblo y que se encuentra contigua a la iglesia.

Actualmente en el espacio que ocupaba esta casa se encuentra el campo de petanca, juego al que tienen gran afición los jubilados de Aras. Muchas tardes, a través del arco que era la antigua puerta de la casa, se puede ver como los hombres y las mujeres mayores de Aras y Losilla juegan a este juego con gran diversión